Stmo. Cristo de la Vera+Cruz

Pocos son los datos y documentos con los que contamos para profundizar en los orígenes de la Hermandad de la Vera+Cruz de Almogía, conocida popularmente como “Hermandad de Cristo”. La desaparición de sus archivos y los de la Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción donde siempre ha estado establecida canónicamente hacen más difícil si cabe una profunda investigación. Todo desapareció tras al comienzo de la Guerra Civil Española de 1.936 junto con las imágenes sagradas y enseres de culto de la cofradía. A falta de estudios históricos rigurosos, sirva esta breve aproximación histórica sobre el devenir de nuestra Venerable Hermandad.

Es sabido que las hermandades y cofradías malagueñas que rinden culto a la Santa Vera+Cruz hunden sus orígenes en el siglo XVI, momento en el cual la Orden Franciscana se extiende desde la capital hacia toda la provincia de Málaga. Según deducimos de los escritos del cronista local Vicente Andrade, la Hermandad de la Vera+Cruz de Almogía es fundada posterior al año 1.571, fecha en que son expulsados los moriscos que habitaban en el arrabal del castillo, muy numerosos, dada la proximidad de nuestro pueblo con la capital. El afianzamiento de la inquisición por zonas próximas a la capital hizo posible su expulsión. Desalojados los rebeldes del castillo, fueron trasladados al interior del país, siendo repoblada la localidad por cristianos viejos que habitaban fuera del reino de Granada. La llegada de repobladores originarios de Antequera a nuestra villa condicionaría, posiblemente, la implantación, por los dichos pobladores, de nuevas costumbres, modismos, ritos y formas de vida y fiestas religiosas tales como el Corpus Cristi o el modelo de cofradía, de cuya existencia tenemos noticias por la constancia de los mayordomos de la Vera+Cruz y Santísimo Sacramento en el año 1584, oficios desempeñados por Pedro Maldonado y Cristóbal Rodríguez. En estos tiempos, para instaurar el cristianismo, se encargan a célebres escultores las sagradas imágenes cuyo culto llegan a adquirir su máximo esplendor en el siglo XVIII.

Otros textos dan indicios de los orígenes de la Hermandad en el s. XVI según consta en el Archivo Histórico Provincial de Málaga (sección de Protocolos) donde se guardan antiguos testamentos de hermanos fallecidos que dejan constancia de la celebración de misas y sufragios por sus almas. Así, Don Alonso Aranda García, deja dicho en su testamento: “Que sean dichas diez misas por su alma, y para cada una deja la cantidad de cuatro Reales y otro tanto para que se done a los Santos Lugares”.

No obstante, como únicos elementos patrimoniales llegados a nuestros días y que constatan la existencia de la Vera+Cruz en Almogía durante siglos pasados, se destacan el Cetro del Mayordomo, fechado en 1.732, y la Campana del Campanillero, de 1.737, los cuales llevan inscritas sendas leyendas relativas a su origen4. Igualmente se conservan las potencias de plata del antiguo Cristo de la Vera+Cruz, imagen muy venerada en la localidad.

Poco sabemos de las vicisitudes de la cofradía durante finales del siglo XVIII y XIX, aunque por testimonios de vecinos de la localidad se conoce que eran los tiempos en los que se celebraban en la plaza del pueblo el antiguo Paso, los autos sacramentales y representaciones sacras de la Pasión. De ahí los personajes aún existentes en nuestra Hermandad tales como el Campanillero, el Ángel y María Magdalena, y cuyos Cargos son ofrecidos en pública Subasta en el Cabildo General de Hermanos del Miércoles Santo para posteriormente participar en el cortejo procesional el Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección.

En 1.941, tras el tremendo impacto que deja en Málaga y provincia la contienda civil, se reorganiza la Hermandad gracias a la iniciativa de la familia Luque, siendo su primer Hermano Mayor Sebastián Luque Ligero. En esta nueva etapa realiza sus actividades cofrades de culto y procesión sin estatutos, funcionando como hermandad parroquial, pero con total autonomía en cuanto a su gestión cofradiera. Tras los primeros meses, gracias a los incipientes esfuerzos de directivos y hermanos, se adquiere por mediación del cofrade Miguel Hermoso la actual imagen del Santo Cristo de la Vera+Cruz, cuya restitución al culto se lleva a cabo con su Bendición el 23 de marzo de 1.942, ubicándose en la cuarta Capilla de la Nave del Evangelio de la Iglesia Parroquial. El Jueves Santo de 1.942 realiza su primera salida procesional.

En 1.943 la Hermandad encarga nuevamente en la cerería Hermoso la imagen de un Cristo yacente para la procesión del Viernes Santo. La adquisición de esta nueva imagen con la divina advocación del Santo Entierro responde a la restitución al culto de este misterio que era procesionado anteriormente a 1.936.

El Jueves Santo de 1.947 se procesiona por vez primera, en esta nueva etapa, una imagen de la Virgen de los Dolores, donada expresamente a esta Hermandad por Doña Candelaria Arrabal Antúnez. Desde entonces hasta nuestros días es procesional ininterrumpidamente esta dolorosa de candelero, de autor anónimo, catalogada tras su restauración en torno al s. XVII-XVIII, y que la Sra. Arrabal daba culto interno en su domicilio particular.

Poco a poco se fue consolidando lo perdido realizando importantes logros y mejoras en el patrimonio. Como muestra de esta etapa incipiente, en 1.953 se reforma la Capilla del Santo Cristo de la Vera+Cruz, donde es venerada una reliquia del Santo Lignum Crucis procedente del antiguo Convento de las Carmelitas que había en Almogía.

En 1.980 se bendice la talla de San Juan Evangelista realizada por Pedro Pérez Hidalgo, la cual es venerada en la Capilla de la Vera+Cruz, junto al Santo Cristo y Ntra. Sra. de los Dolores; en 1.981 es bendecida la imagen de María Santísima de Concepción y Lágrimas, obra del mismo autor, que junto a San Juan Evangelista, fueron procesionadas ese mismo año a los pies del Santo Cristo, si bien en años sucesivos esta Dolorosa de vestir, realizada a semejanza de la Virgen de las Lágrimas de Pedro de Mena, acompaña al Santo Entierro en la procesión del Viernes Santo. Son estos los años en los que se redactan los primeros Estatutos usando y adaptando posteriormente para ello el modelo de la Archicofradía de la Sangre que fueron aprobados en Cabildo General el 15 de mayo de 1982, según consta en el libro de actas.

El 20 de julio de 1982, es enmendado su articulado “conforme a las Bases diocesanas de Estatutos para Hermandades y Cabildos” [sic] y a su vez “son dignos de ser aprobados” [sic] con la firma de D. Francisco Rubio Sopesén, Delegado Episcopal de Hermandades y Cofradías. Por último son definitivamente aprobados el 27 de julio de 1.982 por el Vicario General del Obispado, con el registro de salida número 107, año 1.982.

El 20 de marzo de 1.983 se inaugura la Casa-Hermandad11, obra importante realizada por los propios hermanos, al tiempo que se funda la Banda de Cornetas y tambores de la Hermandad, culminándose un año después el proyecto musical con la creación de la Banda de Música.

El 4 de mayo de 2.001 la Junta de Gobierno aprueba por unanimidad “ante la actual demanda de la sociedad en la que vivimos, en la que cada día la tendencia a la incineración de los cadáveres es mayor y ante la necesidad de numerosos hermanos de dar una digna ubicación a los restos incinerados de sus seres queridos difuntos” [sic], la construcción de una Cripta de Columbarios en los sótanos de la Casa Hermandad. La obra se inaugura el 23 de Marzo de 2.002, día en que se traslada definitivamente a dicho Campo Santo la antigua imagen del Santo Entierro adquirido en 1.943. El 9 de marzo de ese mismo año se bendice la nueva imagen del Santo Entierro, obra del escultor hispalense Juan Manuel Miñarro López.

El 9 de marzo de ese mismo año se bendice la nueva imagen del Santo Entierro, obra del escultor hispalense Juan Manuel Miñarro López.