banda8Hablar de música en Almogía es hablar de la música de Semana Santa, aunque no sean precisamente éstos los sones más conocidos fuera de nuestras fronteras, habida cuenta que los Verdiales acaparan un protagonismo absoluto gracias al estilo propio que posee nuestro pueblo. Almogía puede presumir de tener importantes antecedentes en lo que a bandas de música se refiere, sobre todo si la comparamos con otros pueblos de Andalucía e incluso con la propia capital.

El primer antecedente que encontramos en forma de Banda de Música se remonta hacia 1.875. Fue entonces D. Francisco de Mena, hermano de la Venerable Hermandad del Santo Cristo de la Vera+Cruz, quien dispuso su creación. En contra de lo que pueda parecer, no se trataba de una banda propia de la Hermandad de Cristo sino más bien de una banda con carácter “municipal”, ya que actuaba en los desfiles procesionales de las dos Hermandades existentes en el pueblo. El número de componentes oscilaba entre ocho y diez los cuales eran dirigidos por “Juanico Mena”, hermano del fundador de la banda. Sería a finales del XIX cuando ésta desaparecería.

Aún a finales de siglo, un vecino de Almogía, alpargatero de profesión, Claudio López, impartía clases de música para sacar algún dinerillo extra con el que paliar su mala situación económica. Sin duda alguna, se trata del músico más prolífico de Almogía en lo que a composiciones musicales se refiere, destacando entre sus numerosas piezas tres de las marchas más conocidas por los vecinos del pueblo: La Corona de Espinas, Santo Entierro y Lágrima, todas ellas de marcado carácter fúnebre, no en vano las dos primeras son dedicadas al Santo Entierro de esta localidad. Esta notable banda de música fue la mejor de todas las que citamos en este apartado, siendo también de carácter municipal. Estaba formada por quince o veinte componentes cuyos conciertos nada tenían que envidiar a cualquier banda de la capital. En 1.910 se disuelve esta banda por motivos que desconocemos.

En 1.914 se funda gracias a la subvención del Ayuntamiento de Almogía la tercera banda que existió en nuestro pueblo. Aunque no se conoce quien fue su director, si sabemos que estaba formada por diez o doce músicos. Esta nueva formación musical duraría hasta comienzos de la Guerra Civil.

Acabada la contienda, en 1.939 es fundada por su propio director, Juan Leiva, otra de las numerosas formaciones que tuvo nuestro pueblo. Esta banda, también considerada “popular”, fue la primera en actuar fuera del término municipal de Almogía desplazándose hasta Casabermeja y Valle de Abdalajís. El número de músicos era parecido al de las anteriores, ya que antes era impensable que una banda alcanzase tantos instrumentos como hoy día cualquier banda de música pueda tener. Tuvo una vida aproximada de diez a doce años.

La última banda de música que tuvo Almogía debe su existencia a D. Juan Leiva Ríos, vecino tristemente fallecido al que se conocía con el sobrenombre de Juanico Ramblas, hijo del anterior director y que siempre ha estado muy vinculado con el mundo de la música. Quizás se trate de la banda más recordada por los vecinos de Almogía debido principalmente a la relativa proximidad en el tiempo y al hecho de que algunos de sus miembros aún pueden contar con orgullo haber sido músico del mencionado conjunto. Organizada en 1.960, fue la banda más grande en cuanto a número de componentes de entre las citadas, superando la veintena de músicos. Participaba en todas las procesiones de Jueves y Viernes Santo, así como en todas las fiestas religiosas y populares que se desarrollasen en el pueblo. Al igual que la banda anterior, ésta también solía desplazarse fuera de Almogía para actuar en otros pueblos colindantes. Este entrañable grupo sólo pudo oírse hasta 1.970, año en el que desapareció después de pasar por momentos difíciles.

Por último, en 1.965, se organiza la primera banda de cornetas y tambores que tuvo Almogía. La O.J.E. (organización juvenil española) fue hasta el año 1.979 la banda que abría los desfiles procesionales de la Semana Santa, lo cual pone de manifiesto la continuidad que ha tenido la música entre las sucesivas generaciones de nuestro pueblo. Estas breves referencias de lo que han sido nuestra evolución en la música nos confirman que pocos pueblos tienen tan desarrollados el sentido musical y artístico como Almogía. Ojalá algún día estos denodados esfuerzos de personas y entidades religiosas como las Cofradías sirvan de ejemplo para las instituciones públicas, motivándolas a dar a sus jóvenes el Conservatorio de Música que merecen.