Cautivo en Benalmádena

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En el día de ayer, Martes Santo, nuestra banda de música se desplazó como viene haciendo en los últimos años a Benalmádena, esa bella localidad de la Costa del Sol que a pesar del tiempo sigue destilando ese aroma a pueblo de toda la vida y que cuenta con una Semana Santa singular que cualquier cofrade que se precie debería conocer.

Lo dicho, el Martes Santo Benalmádena viste la túnica blanca de Jesús Cautivo, el señor de la villa al que acompaña su madre María Santísima de la Esperanza. Nuestro repertorio en el día de ayer sirvió para que el Señor de la túnica blanca realizara su estación de penitencia por esta coqueta localidad y redimiera a los cientos de vecinos que ocupaban las aceras, balcones y ventanas para no perderse el paso de esta bella imagen. Tras el Himno Nacional inicial fue ‘Procesión de Semana Santa en Sevilla’ (P. Marquina) la marcha con la que Jesús Cautivo inició su camino por las estrechas calles benalmadenses. Posteriormente tocaría el turno de ‘Ntro. Padre Jesús’ (E. Cebrián) para iniciar el ascenso hasta embocar la calle Juan Luis Peralta donde se ubica el Ayuntamiento. 

Aprovechando el recogimiento de la estrecha ruta cofrade por donde discurre la procesión la banda puso en el atril ‘Mesopotamia’ (J. Vélez) obra que resonó vibrante y conmovedora, y que no dejó indiferente a ninguno de los presentes. Ya a mitad del recorrido, la banda hizo su entrada en la Plaza de España con ‘A la Vera+Cruz’ (F. Fernández Mayorga) a lo que continuaron dos bellas saetas lanzadas desde un balcón del precioso ágora. Ya de vuelta, los acordes de ‘Virgen de la Esperanza’ (C. Cerveró), ‘Hossana in Excelsis’ (Óscar Navaro) o ‘Getsemaní’ (R. Dorado) resonaron en las fachadas de las tradicionales casas encaladas.

De vuelta en calle San Miguel y ya cerca del encierro, Jesús Cautivo se meció acompasadamente a los sones del solo de saxofón de ‘Passio Granatensis’ (Ángel López) para acabar más adelante, de forma sublime, su caminar junto a su madre la Virgen de la Esperanza en el encierro bajo la melodía del emblemático ‘Himno de Jesús Cautivo’. La tarde noche del Martes Santo fue toda una lección de como realizar una estación penitencial, con respeto, elegancia y fervor. Nuestra banda se gustó y rayó a un gran nivel durante todo el recorrido, como siempre fue todo un honor participar en este singular cortejo. Hasta el año que viene si Dios quiere.

Fotografías: Juan Cristóbal García Fernández.

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